La silla turca: aquello que tiene valor pero no precio

La paz se inicia y termina en ti. La paz no se compra en la tienda de la esquina, tampoco la canjeas en una promoción.  La encuentras solamente enfocándote en tus pensamientos, en tus ideas y emociones.

Estas ideas me recuerdan a la historia, bastante conocida, de un venado almizclero que obsesionado por el agradable olor que continuamente percibía, decidió ir al encuentro de su origen. Descuidó sus quehaceres habituales e inició un desesperado viaje a fin de resolver el gran misterio. Recorrió valles, cruzó ríos, subió montañas, caminó a lo largo de la costa y atravesó desiertos y a donde llegaba continuaba percibiendo ese agradable olor. Finalmente esta desesperada búsqueda lo llevó a un acantilado en donde por efecto de la naturaleza, los vientos que descendían de las montañas hacia los acantilados, regresaban de este mismo lugar. El venado que estaba conmovido por la consistencia y cercanía del aroma que provenía del abismo y sin pensar que al perseguirlo o ir en su búsqueda pondría en peligro su seguridad e integridad, saltó al vacío enloquecido por su objetivo, pereciendo en el intento.

El venado almizclero nunca creyó que ese embriagante aroma no tenía otra fuente que la de su propio cuerpo. Nunca pensó que no sería necesario buscar ese aroma en lugares lejanos o realizar miles de aventuras. El venado nunca entendió que ese aroma provenía de él mismo. Justamente por ser un venado almizclero.

Ello por supuesto, también ocurre con las personas. Vivimos pensando que la paz la podemos conseguir a la vuelta de la esquina, o que tiene precio en un escaparate de una tienda lujosa, o en las playas de una lejana isla en el Caribe o adquiriendo determinado artículo. No nos creemos, por un lado, que la paz puede y debe iniciarse en cada uno de nosotros, todo depende de la decisión de creer en ello y por otro lado, muchas veces, no nos creemos merecedores de paz, de ser fuente de paz, que finalmente es la base sostenible para la felicidad…y es la felicidad suficiente motivo para buscarla.

Los seres humanos nos comportamos a menudo como ese  venado almizclero y buscamos afuera lo que solo podemos hallar dentro de nosotros mismos. Como él, vamos probando lo que haya en el camino: parejas, viajes, trabajo y todo lo material que podemos adquirir, y seguimos caminando en pos de lo que únicamente podemos encontrar dentro.

Lo cierto es que cuando logramos ser capaces de encontrar momentos felices en los pequeños detalles de la vida, dejamos de buscar el almizcle.

Como en el eslogan de una tarjeta de crédito que dice: “hay cosas que el dinero no puede comprar, para todo lo demás existe …”. Hoy yo te pregunto: ¿Qué es lo que no pudiste “comprar” en el 2021 y te lo propones conseguir para  el 2022 ?