Nuevo año y coyuntura económica

En primer lugar, permítanme expresar, a los editores de Café Viena, mi agradecimiento por la invitación a continuar colaborando en este año 2022, a través de escritos y análisis con evidencia, sobre los variados temas de la realidad nacional, buscando apoyar al entendimiento de las diversas dimensiones sociales, demográficas, económicas y ambientales, reflexiones que son de interés de la ciudadanía. Utilizando este especial y exquisito vehículo de comunicación: el blog de Café Viena, gracias por la confianza.

Empezar un nuevo año, es un momento especial, más aun, en el bicentenario de nuestra independencia, el nuevo año nos trae un ánimo de optimismo. Siempre trae esperanza, de que lo que acontezca en nuestro país, en nuestras vidas, sea promisorio, que los males queden atrás y con nuevos bríos y resiliencia frente a las desgracias, caminemos con buenos pasos hacia adelante.

Para empezar, la economía del país ha venido recuperando gran parte de lo perdido en el año 2020, que fue catastrófico para los peruanos, el PBI, dicho año, se redujo en 11,1%, el empleo disminuyó en cerca de 2 millones de ocupados y los ingresos por trabajo se vieron afectados deteriorando los presupuestos familiares. En casi dos años de pandemia el país ha registrado más 2 millones 440 mil contagios y lamentables pérdidas de cerca de 203 mil fallecidos, por la Covid-19, al 12 de enero 2022, según cifras del Ministerio de Salud. Los impactos negativos en la vida social y económica del país han sido significativos.

Acabamos de cerrar el segundo año de la pandemia, 2021, con grandes crispaciones políticas, aun sin un derrotero claro y planes promisorios que impulsen el crecimiento y desarrollo, que posibilite el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias y la reducción de la pobreza, que sólo es posible con crecimiento económico, es el gran vehículo para su disminución. Ahora la pobreza afecta a cerca del 30,0% de los peruanos, debemos tener cifras menores por la recuperación en el 2021, pero mayor velocidad en su disminución requiere tasas altas de crecimiento económico, al menos cercanas al 5,0%, en el ideal, que las hemos vivido.

Las estimaciones recientes sobre la economía peruana para el 2022, señalan que el PBI peruano crecería en 3,2%, según el Banco Mundial.[1] Cifra positiva, una de las más altas de América Latina, pero que es insuficiente para reducir los altos niveles de pobreza, que la pandemia y el excesivo confinamiento por la pandemia de la Covid-19 la elevó en diez puntos porcentuales. Sin embargo, la realidad siempre nos enrostra otros temores. En este caso, la extensión de la pandemia con la nueva variante omicrón del virus SARS-CoV-2, que va impulsando una real y virulenta tercera ola que estamos viviendo, que va siendo la extensión de lo que sucede en otras regiones del mundo. No es un problema que golpea únicamente al Perú, se siente en todas las regiones del planeta, incluida América, que en los últimos 15 días ha visto duplicar el número de contagios según reporta la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sólo este escenario configura una amenaza para la recuperación, por las restricciones sanitarias que se van implementando.

Lo positivo que vamos viviendo es el proceso de recuperación económica. Las últimas cifras oficiales sobre el crecimiento económico señalan que en el periodo enero-noviembre, la producción nacional creció 13,27%,[2] cifra bastante alentadora que indica recuperación de lo perdido el año previo y un impulso positivo, aunque pequeño, que señala el camino a seguir, profundizar la dinámica del crecimiento con señales claras de mayor inversión pública y privada que genere empleo de calidad.

Es importante destacar también que el empleo en la Capital de la República, cerró el año 2021 con un crecimiento de 20,8%, alcanzando la cifra de 4 millones 565 mil ocupados, si bien es una recuperación importante, la cifra es aún menor en -7,1%, al nivel de empleo que teníamos en el periodo pre pandemia. Al crecimiento del empleo aportó el aumento del empleo adecuado, en 17,6% y también del sub empleo que creció en 24,4% ahora éste representa cerca de la mitad del empleo total en Lima.[3] 

Si bien la tasa de desempleo en la Capital se ubicó en 10,7%, disminuyendo en 2,3 puntos porcentuales respecto al año 2020, sin embargo, comparado con el año 2019, la tasa de desempleo es superior en 4,1 puntos porcentuales. El desempleo juvenil, va tornándose en un serio problema, este registra una tasa superior al 21,0% de desocupación en los jóvenes que ven pocas posibilidades a su futuro. Los ingresos por trabajo se manifiestan aun débiles y si bien la masa salarial, agregado de las remuneraciones totales, aumentó en 18,3% en el año 2021, es una cifra menor en 16,5% frente al nivel pre pandemia. Por ello, es que uno de los objetivos principales del país es la generación de empleo y para ello sólo quedan los incentivos a la inversión, Así vamos iniciando el año.

[1] World Bank Group: Global Economics Prospects. January 2022

[2] INEI Informe técnico Producción Nacional, noviembre 2021. Lima, enero 2022.

[3] INEI Informe técnico Situación del Mercado Laboral en Lima Metropolitana, enero-diciembre 2021. Lima, enero 2022.