La silla turca: lo que cuesta correr una maratón

Recuerdo que las primeras carreras de fondo que corrí en mi juventud fueron las de 17Kms. que organizaba Cafetal. Ello ocurrió entre los años ’86 al ’89 aproximadamente. Como universitario, el costo del ticket para participar era alto. Me costaba mucho ahorrar las propinas para participar en una de estas carreras. De hecho, también el día de la carrera lo que escuchaba entre el público y los participantes es “que era caro participar”.

Poco a poco mi posición profesional creció y evidentemente el mayor costo para mí ya no fue la inscripción en la carrera sino el tiempo que invertía en los entrenamientos, el cuidado en las comidas, el sacrificio del sueño y evidentemente los descansos para estar en forma.

También con el tiempo entendí que la organización de cada evento implica una serie de costos inherentes a la competencia: cubrir la inversión previa de los auspiciadores (total o parcialmente), asignación de publicidad y marketing, cuidado del tráfico por las calles en las que se suspende el tránsito, permisos municipales, premios, animación el día de la competencia, medallas y mercadeo para los participantes, música y grupos musicales, etc.

Pero el mayor aprendizaje me lo llevé cuando planificaba mi primer maratón (*). En realidad, nuestras pasiones o hobbies, sobre todo cuando son amateur, son lo más importante, de lo menos importante, ¡pero qué felicidad nos brindan!

Lo no dicho, era que todo lo importante en casa, debía estar cubierto o atendido para poder cumplir el objetivo de correr una maratón. El cariño y cuidado para todos los miembros de la familia. Los alimentos y medicinas, la educación, las distracciones familiares y evidentemente todos los ítems para correr la maratón: zapatillas, ropa adecuada, suplementos nutricionales, entrenamientos, el reloj, pasajes, hospedaje, el costo de la inscripción y todo lo necesario para cumplir el objetivo.

En la maratón de la vida y en general para toda meta que una persona se imponga, pasará invariablemente por este proceso de soñar con el objetivo, planificarlo, organizarlo, asignarle recursos, ser metódico, disciplinado con el entrenamiento, estar en la partida (casi tan importante como llegar) y finalmente disfrutar de la prueba.

Con mis amigos maratonistas, decimos que el día de la prueba vinimos a recoger la medalla, porque la mayoría del trabajo se hizo mucho antes y el día del evento, vienes a disfrutar. Lo cierto es que el trabajo previo realizado, te dio la valentía de ponerte en la línea de salida, dispuesto a asumir el reto.

¿Cuál es tu siguiente maratón?

(*) La maratón es una prueba atlética cuyo recorrido son los 42,195 metros que rememora la hazaña del soldado Filípides, que recorrió la distancia entre la ciudad de Maratón a Atenas.