La ideología de género en películas para niños

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Hace unos días hubo todo un escándalo porque una cadena de cines puso un aviso en el resumen de una película para niños, en el que indicaba que esta contenía escenas con ideología de género. Se les llamó retrógrados y homofóbicos y se les acusó de discriminación.

Al margen del tipo de escena y su duración: ¿Por qué la comunidad LGTB ha hecho tanto escándalo? La respuesta es muy simple, lo hacen porque quieren minar y desconocer el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que les damos a nuestros hijos en materia de sexo; si alguien considera adecuado que su hijo de 4 años en una película de dibujos animados vea a dos mujeres besándose, es su derecho.

Pero, ¿qué pasa con los que lo consideramos inadecuado? ¿Dónde queda nuestro derecho a saber y decidir de manera informada? Ese derecho la comunidad LGTB nos lo quiere quitar. Los colectivos en protección de la niñez como “Con mis hijos no te metas” deberían exigir no solo que se ponga estas advertencias en los resúmenes que muestran los cines en sus carteleras; también deberían exigir que los cines en sus páginas web coloquen las escenas con ideología de género y los padres podamos decidir si llevamos o no a nuestros niños a ver dichas películas.

La comunidad LGTB viene tratando de implantar un sistema como en Alemania, donde los padres no deciden qué tipo de educación sexual darle a los niños, un sistema donde si el Gobierno decide darle una clase de masturbación a niños de 6 años, el padre está obligado a mandar al niño al colegio bajo pena de ser encarcelado o que el Estado le quite la custodia de sus hijos. ¿Queremos eso para el Perú? La respuesta es un rotundo no.

Otro punto digno de análisis es evaluar cuál es la justificación para incluir un beso lésbico en una película de niños. En un programa periodístico un periodista LGTB puso como ejemplo escenas donde el conejo Bugs Bunny se disfrazaba de mujer para engañar a Elmer Gruñón y es cierto: esas escenas existieron pero fueron diseñadas de tal forma que siempre nos dieron risa y nunca representaron para los niños espectadores un estímulo sexual.

La comunidad LGTB mantiene sin tregua una campaña destinada a sexualizar a la niñez, apoyando iniciativas disparatadas como hablarles de sexo anal a niños de 4 años, enseñarle a niños de 8 años que hay niñas con pene y niños con vagina, etc. Es nuestro deber como padres ponerle un “hasta aquí no más” a las insanas pretensiones de la comunidad LGTB, a pararles el macho y decirles que ellos “no son nadie” para decidir el tipo de educación sexual que les damos a nuestros hijos. Que entienda la comunidad LGTB que el hecho de ser gay, lesbiana, travesti, transgénero, etc., no los convierte ni en psicólogos ni en sexólogos. Entiendan que si bien no nos interesa lo que los LGTB, en su calidad de adultos, hagan en la intimidad de sus domicilios, no les vamos a permitir confundir a nuestros niños.

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