Perdido en la traducción

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Según Kurt Burneo -tercer ministro de Economía de Castillo en poco más de un año de gobierno, la economía se está desacelerando y crecerá este año apenas algo más de 2%, porque el Banco Central de Reserva frena el crecimiento al elevar la tasa de interés.

El BCR sube la tasa de interés para detener la inflación. No se puede tolerar la inflación. Así es como llegamos al desastre hace 30 años. Por lo visto, sin embargo, detener la inflación no forma parte de las preocupaciones de Burneo. Su prioridad es el crecimiento que, según dijo, debería ser de 5% anual para poder dar empleo a todos los que cada año entran al mercado de trabajo. Es decir, para conseguir algún crecimiento aunque sea engañoso, Burneo está dispuesto a convivir con la fiera de la inflación, que ha escapado de la cueva donde fue encerrada hace 30 años.

Burneo dice ser “un convencido de que necesitamos armonizar la política monetaria y la fiscal”. ¿Qué quiere decir con esto? Que propondrá una nueva reforma tributaria -en esto se juega la gestión- para aumentar los ingresos fiscales.

De esa manera, piensa, habrá más inversión pública. Porque está convencido, dice, de que la inversión pública es “funcional a la inversión privada”. Ya sabemos que la inversión privada será de cero por ciento este año. La apuesta de Burneo, entonces, será despertar la inversión privada con r shock de inversión pública. “La inversión pública es la cuarta parte de la inversión total, la construcción de infraestructura puede aumentar la inversión privada”, dice.

Pero ya sabemos que la inversión pública no logra ejecutar más del 30% del presupuesto de que dispone. Algo no está bien acá. El gobierno se autoegaña con cifras de inversión pública muy superiores a las que puede ejecutar. Y el Congreso es cómplice alegre de este autoengaño.

No se le escapa a Burneo que la inversión pública es necesaria, pero no suficiente.

“Lo fundamental es restituir la confianza (del sector privado). Eso depende bastante de la claridad de la propuesta”, declaró al juramentar al cargo. Restituir la confianza perdida de los inversionistas no depende solo de él, sin embargo, sino del gobierno entero. Y esta es la dificultad.

Burneo dijo que aceptó el cargo porque siente “que hay posibilidad de que las cosas puedan manejarse mejor tomando distancia gradualmente de la parte política”. Es decir, propone volver atrás en el tiempo a un mundo anterior donde la economía y la política iban en “cuerdas separadas”. Desgraciadamente, ahora la economía ha sufrido la embestida brutal de la política.

Si, como dice,  la “confianza depende de la claridad de la propuesta”, le alcanzamos esta traducción de su propuesta, para que la confianza no se quede perdida en ella.

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