Los Indignados

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El movimiento 15 de Mayo (15-M), también conocido como “Los Indignados”,  fue una iniciativa ciudadana formada a raíz de las manifestaciones del 15 de mayo del año 2011 en España. Como señal de protesta, este movimiento, convocado por diversos colectivos, tomó la decisión de acampar en plazas públicas por todo el país. La intención era promover una democracia más participativa, una auténtica división de poderes y otras medidas más, con el objetivo de mejorar el sistema democrático español. A partir de estas protestas, se crearon formaciones como el “Partido X” y “Podemos”.

A raíz de los múltiples escándalos de corrupción que involucran de manera directa a Castillo, a la crisis económica que vive el país, por causa de la ineptitud de su gobierno y a la repartija de los puestos del estado con gente incapaz, estuve buscando entre la clase política y la sociedad civil quienes eran los “Indignados” en nuestro país.

Primero dirigí mi atención a la izquierda “moralizadora”, donde tenemos “ilustres indignados” como Verónika Mendoza. Ella demandó el puesto de embajadora del Perú en Francia por el apoyo  y blindaje de su partido, Juntos por el Perú, dado a Castillo. Imagínense lo “indignada” que está Mendoza con toda la corrupción en el gobierno, que en su último tuit escribe sobre “la decisión institucional de participar en el gobierno….” y también respecto al “Congreso golpista de espaldas a la ciudadanía”.

Otra “indignada” es la morada Susel Paredes, quien está tan preocupada por la crisis económica que padecemos los peruanos que  en su cuenta de Twitter publicó: “La búsqueda de desaparecidos del período 1980-2000, igual que la búsqueda de desaparecidos en la actualidad, requiere del apoyo de tod@s”.  ¿Me pregunto si se refiere al muchacho “desaparecido” en las marchas de noviembre de 2020 que luego “apareció” borracho en la casa de un amigo?

Debemos mencionar a su compañera de bancada, la “indignada” Flor Pablo, quien salió a marchar para “defender la democracia” en noviembre de 2020 y que hoy en día está tan preocupada por esta gesta democrática y en contra de la corrupción, que escribe en su cuenta de Twitter: “Rechazo rotundamente el llegar a los jalones en el Congreso de la República. La actitud de la congresista Maricarmen Alva es inaceptable”.

Mi “indignada” favorita es la congresista Sigrid Bazán, quien en su último tuit escribe:  “Los vecinos de VES (Villa El Salvador) denuncian que los dueños de este perro lo dejan atado todo el día…En atención a esta caso de maltrato animal, hemos oficiado al Ministerio del Interior”.  ¡Vaya que la congresista Bazán está preocupada por la corrupción de este gobierno!

Cuán indignado se encontrará el congresista de izquierda Edgard Reymundo, ponente de la denuncia constitucional contra Dina Baluarte por una clara infracción a la Constitución, que ha declarado a la opinión pública que le tomará dos o tres meses en tener listo dicho informe, en lugar de terminarlo en dos o tres días como la necesidad del momento lo demanda. 

Cuando pienso en los “indignados”, también se me vienen a la mente Beatriz Merino y su jefe César Acuña, quienes defendieron la tesis bamba de Castillo y su esposa. Beatriz Merino tiene 132,000 razones para defender a Castillo (gana 132,000 soles mensuales como presidenta de la Universidad César Vallejo). Por su parte, Acuña defiende a Castillo para que sus decenas de alcaldes de APP en todo el país puedan seguir haciendo negocios con el gobierno.

No podemos dejar de mencionar a todos los “indignados”, rojos y caviares, quienes al ver que la ex alcaldesa Susana Villarán se pasea libremente por las calles no dicen absolutamente nada, a pesar de haber recibido millones de dólares de sobornos de las constructoras brasileñas cuando fue alcaldesa de Lima. Su caso es más grave todavía por cuanto las empresas que dieron el dinero lo han admitido. La empresa de publicidad que lavó el dinero también lo ha admitido y por último, la misma Pillaran ha admitido recibir el dinero. Así y todo, la fiscalía todavía no presenta acusación en contra de ella.

Si de la fiscalía se trata, cuán indignados deben estar los fiscales del equipo especial Lava Jato, que hasta el momento y después de seis años, solamente han logrado presentar la acusación contra Ollanta Humala de todos los procesados por la red de corrupción de Odebrecht, sin lograr hasta el momento una sola condena.

Desde este columna pregunto: ¿Dónde están los indignados cuando el Presidente exige a los policías de su resguardo, que le aten los pasadores del calzado, cual si de un virrey se tratara?

Somos testigos de que nuestra clase política no está a la altura de las circunstancias. Los izquierdistas seguirán apoyando a Castillo por temas ideológicos por más que su gobierno es un desastre para el país. Los caviares apoyarán a Castillo siempre que éste les asegure puestos de trabajo en el Estado y miles de millones en “consultorías”. Cuando vean que Castillo no se puede mantener más, le darán la espalda, para reemplazarlo por Dina Boluarte, con quien seguramente ya tienen acordada la repartija de poder. 

Del lado de la oposición, con muy honradas excepciones, vemos políticos más preocupados en sacar réditos personales que en servir al país.

Solamente quedamos nosotros: estudiantes, trabajadores, amas de casa, profesores, empresarios, los verdaderos indignados con toda esta podredumbre. Depende de nosotros movilizarnos para exigir la salida por medios constitucionales de la mafia de delincuentes que ha tomado el gobierno por asalto.

Recordemos la frase de los Indignados: “Un pueblo que elige a corruptos, no es víctima, es cómplice”.

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