Taxi

Estoy seguro de que algunos recordarán la serie de televisión estadounidense Taxi, que estuvo en las pantallas desde el año 1978 hasta 1983. En la ella, se narraba la historia de un grupo de taxistas de la ciudad de Nueva York, quienes tenían que lidiar con su abusivo jefe además de los miles de pasajeros que llevaban a diario, siempre manejando sus vehículos amarillos, por las agitadas calles de la ciudad.

Si pensamos que hay cientos de miles de taxis en Nueva York, estamos muy equivocados. Según las estadísticas que pude encontrar, en esta ciudad circulan alrededor de 13,000 taxis con sus nueve millones de personas. En Nueva York, como en todas las ciudades organizadas del mundo, se necesita una licencia expedida por la municipalidad para que una empresa o persona pueda brindar el servicio de taxi. La ciudad de Nueva York solamente tiene autorizada la circulación de 13,000 vehículos para este fin y una licencia para brindarlo tiene un costo de un millón de dólares. Los dueños de licencias de taxis neoyorquinos obtienen unos $ 7,500 mensuales si deciden alquilarla en vez de manejar ellos mismos.

En contraste, tenemos que nuestra querida Lima, una ciudad de 10 millones de personas, cuenta con 120 mil taxis formales según la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) y otros 210 mil informales. Ello trae como resultado que Lima sea la ciudad con el mayor número de taxis en Latinoamérica.

Lima tiene 3,300 taxis por cada cien mil habitantes. Bogotá, una ciudad de casi 8 millones de personas, tiene 51,000 taxis, o 637 taxis por cien mil habitantes. Santiago de Chile con 6 millones de habitantes, tiene 25,000 taxis o 42 taxis por cien mil habitantes. En el caso de la Ciudad de México, una ciudad de 20 millones de personas, tiene 110,000 taxis o 550 taxis por cada cien mil habitantes. De las cifras anteriores es fácil darse cuenta que en Lima tenemos un exceso de taxis. Si bien es cierto, ciudades como Santiago de Chile o Ciudad de México cuentan con sistemas de transporte público masivos mucho más grandes y eficientes a los que tenemos en Lima (subterráneo de Santiago, metros y teleféricos en Ciudad de México), también es cierto que tenemos un promedio de más de cinco o seis veces la cantidad necesaria de taxis.

Este exceso de taxis produce diversos problemas a nuestra capital. El mas evidente es el insoportable tráfico que padecemos todos los días los que circulamos por las calles limeñas. Este problema se ve agravado por cuanto los taxis no cuentan con un sistema tarifario automatizado como en otros países. Por este motivo, nos vemos obligados a parar y negociar en mitad de la calle, con el taxista que vamos a tomar, con la interrupción al tráfico que ello genera. En caso de no llegar a un acuerdo la primera vez, repetimos este proceso la cantidad de veces necesaria multiplicando el problema ocasionado.

En vista de que la gran mayoría de los taxis que circulan por la ciudad son informales, estos no cuentan con las garantías mínimas para brindar un servicio seguro y de calidad. Los casos de robos y violaciones a bordo de taxis informales son un tema recurrente en los noticieros sin que ninguna autoridad haga nada al respecto.

La gran mayoría de vehículos informales que brinda el servicio de taxi, son viejos, sucios, están en malas condiciones mecánicas y no cuentan con el SOAT ni con un seguro vehicular que proteja al pasajero que lleva a bordo.

Las bajísimas tarifas de taxi que pagamos, sobre todo a los taxistas informales, es percibido como una gran ventaja entre el público usuario. Sin embargo, esta competencia desleal no colabora a elevar la calidad del servicio, renovar la flota de taxis, contratar los seguros vehiculares, ni darles un ingreso seguro y decente a los miles de taxistas formales que sí cumplen con la normativa vigente.

Dentro de las múltiples tareas que le esperan al flamante alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, es ordenar el caótico tráfico de nuestra ciudad con los miles de taxistas dando vueltas por las calle de Lima, parándose donde se les da la gana por varios minutos para negociar las tarifas que cobran por una “carrera”.

En nuestro afán de ayudar a elevar la calidad de vida de los limeños, le queremos presentar al alcalde RLA la siguiente propuesta: la MML debe emitir una norma para que todos los taxis de la ciudad utilicen de manera obligatoria un sistema tarifario automatizado. Para ello, la MML diseñaría y pondría a disposición gratuita una App (aplicación de celular) en la cual todos aquellos que brindan el servicio de taxi y también los que lo usamos registraríamos los viajes a tomar.
De esta manera al subir a cualquier, taxi ya sea el conductor o el usuario, ingresaría el destino final para que el sistema calcule de manera automática la tarifa a cobrar, al igual que se hace con los taxis de aplicativo Uber, Cabify o cualquier otro. Así, ya no se hace necesario “negociar” la tarifa con el conductor en medio de la calle. Además nos traería la ventaja de registrar el viaje con la placa del vehículo ante cualquier problema que se pueda presentar.

Dirán que los taxistas informales no querrán usar dicha aplicación; sin embargo con una campaña publicitaria entre los usuarios y las medidas coercitivas como captura e internamiento del vehículo, creo que en menos de un año este sistema podría estar implementado para beneficio de todos los limeños.

Una ciudad con tan grandes problemas como Lima, requiere de medidas innovadoras para poder encontrar soluciones. Ojalá que nuestro alcalde RLA esté a la altura de las exigencias.

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