Pronunciamiento

Contestar al boliviano Luis Arce, en mi condición de ciudadano peruano, es un poco mirar hacia abajo, es decir hacia donde se gesta la intromisión en los asuntos internos de mi patria.

Pero tengo el deber de hacerlo desde mi soledad, tratando de no manifestar mi rechazo utilizando falsedades, tal como él, y otros llamados socialistas del siglo XXI, vienen haciendo, con la ayuda de unos cuantos quinta columna, que también existe en Perú, tal y como en otras latitudes.

Mi respuesta es simple:

“Lea nuestra Constitución, donde están debidamente establecidas las razones por las que vaca la presidencia de la república en el Perú”.

Dicho esto, siempre en mi condición de ciudadano peruano, harto de la innoble sobreexposición al peligro, con grave riesgo de perder la vida a que viene siendo sometida la Policía Nacional del Perú, solicito que:

En uso de sus facultades como Presidente Constitucional, la señora Dina Boluarte, asuma su obligación de ponerle fin a este estado de indefensión inhumana e innecesaria, permitiendo que las FFAA conforme a sus competencias y atribuciones cumpla con garantizar la prevalencia del bien común, en resguardo de los intereses nacionales, su patrimonio, y la seguridad de la población.

El pueblo son más de treinta millones que están trabajando más de ocho horas diarias, muchos de ellos, y no la centena de vándalos y terroristas que vienen causando daño, destrozos a la propiedad pública y privada, atentando contra la libertad de trabajo, de tránsito, de opinión, con sus descerebradas demandas de cerrar el Congreso.

Dina Boluarte, a pesar de pertenecer a la plancha del defenestrado golpista, hoy afortunadamente entre rejas, ya ha recortado su mandato. Ella sabrá por qué lo hizo; de manera que todo el caos que nos está llevando al desabastecimiento y crisis en la economía de los hogares en toda la República, es de su entera responsabilidad, desde el momento en que hizo el juramento de investidura.

Esperemos que el Congreso apruebe la convocatoria de nuevas elecciones generales, y que estas sean libres, en todo lo que significa el término libertad: sin recortes, sin muertos en los padrones, sin maniobras temerarias a la hora del recuento de votos, es decir sin todas las trapacerías en las que son expertos los discípulos del chavismo y sus laderos bolivianos.